El glaucoma: la ceguera silenciosa

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Es la segunda causa de ceguera en el mundo y la primera de ceguera irreversible

Este jueves, 12 de marzo, se celebra el Día Mundial del Glaucoma, una patología crónica que es la segunda causa de ceguera en el mundo y la primera de ceguera irreversible. Con motivo de esta efeméride, el Servicio de Oftalmología del Hospital Nuestra Señora del Rosario, que dirige el Dr. Ramón Torres Imaz,  insiste en la necesidad de un diagnóstico precoz. 

El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico que, si no se trata a tiempo, produce un deterioro en la visión  y llega a causar ceguera. Se produce cuando la presión intraocular es más elevada de lo que el ojo puede soportar, provocando una reducción de la visión lateral. 

“El glaucoma resulta muy difícil de detectar hasta que se encuentra en una fase avanzada, ya que no suele presentar síntomas en las fases iniciales, por lo que el diagnóstico precoz es fundamental para el control de la enfermedad”, aclara el Dr. Torres Imaz, quien asegura que “la mitad de los pacientes desconoce que tiene glaucoma, razón por la que consideramos que es fundamental su diagnóstico precoz”.

 

Causas de la enfermedad

Los mecanismos causantes de esta enfermedad no son muy conocidos. La razón más frecuente de la elevación de la presión es un inadecuado funcionamiento de las estructuras que se encargan del drenaje del líquido que ocupa la parte anterior del ojo (humor acuoso). “La elevación de la presión intraocular junto con otros factores provoca un daño progresivo del nervio óptico que en estadios finales de la enfermedad puede llevar a la ceguera”, apunta el especialista.

 

Revisión anual

Es recomendable acudir al oftalmólogo para realizar una revisión anual que permita descartar la enfermedad. “Por la ausencia de síntomas, al glaucoma habitualmente se le denomina la ceguera silenciosa. Es importante tener en cuenta que los daños ocasionados por esta patología son irreversibles, por eso es fundamental la prevención”, insiste el Dr. Torres Imaz.

En caso de que se diagnostique un glaucoma, lo primero es determinar en qué estadio se encuentra e iniciar el tratamiento más adecuado que, en general, irá encaminado a reducir la presión para prevenir la pérdida de visión.

“Habitualmente, el tratamiento inicial es el médico, con gotas que permiten disminuir la producción de humor acuoso o bien facilitan su eliminación”, apunta el oftalmólogo.

 

Enfermedad degenerativa

El glaucoma es una enfermedad neurodegenerativa. No se cura. El daño en el nervio óptico es irreversible, pero con un diagnóstico precoz y un tratamiento establecido a tiempo, se puede controlar y detener. “Pero es necesario un seguimiento de por vida. La presión puede aumentar con el tiempo y el nervio óptico puede seguir dañándose”, subraya el Dr. Imaz, que recuerda que hay una tendencia a agrupación familiar, es decir, si tenemos antecedentes de glaucoma en la familia, es posible que exista una tendencia a desarrollar la enfermedad. Eso sí, “el glaucoma no es una enfermedad con herencia directa de padres a hijos”, concluye.

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