Las cataratas, patología ocular quirúrgica más frecuente en los adultos

Cataratas

Está presente en un 50% de mayores de 65 y en el 70% de personas de más de 75 años

Las cataratas son la patología ocular quirúrgica más frecuente en los adultos, hasta el punto de que están presentes en casi el 50% de los mayores de 65 y en el 70% de personas de más de 75 años de edad.  Como explica el Dr. Ramón Torres Imaz, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Nuestra Señora del Rosario, la catarata es un proceso que va asociado a la edad, aunque también se vincula a la miopía, la diabetes, etc.

“Con el paso del tiempo, el cristalino, que es la lente natural del ojo, va perdiendo transparencia, por lo que el envejecimiento es la principal causa de la formación de una catarata”, afirma el especialista, quien añade que “prácticamente todo el mundo tendrá algún grado de catarata a lo largo de su vida, pero eso no implica que todos necesitemos ser intervenidos para eliminarlas”.

Sus principales síntomas son la mengua de agudeza visual, aunque también puede provocar fotofobia o molestias con la luz, y la disminución en la percepción de los colores.

 

Cirugía de las cataratas

El Dr. Torrez Imaz aclara que la indicación de la cirugía de la catarata debe hacerse de manera individualizada siempre que esa pérdida de visión afecte significativamente a la calidad de vida del paciente. La técnica quirúrgica ha avanzado notablemente en los últimos tiempos, hasta convertirla en muy segura y extraordinariamente precisa. De hecho, la microcirugía se realiza de manera ambulatoria mediante gotas anestésicas.  “Efectuamos la intervención mediante la facoemulsificación con ultrasonidos, a través de incisiones menores de 2 milímetros”, afirma.

 

Lentes intraoculares multifocales

Pero el avance más importante de los últimos años es el uso de lentes intraoculares multifocales, que no solo permiten acabar con la catarata, sino que además corrigen la vista cansada o presbicia, por lo que, en la mayoría de los casos, el paciente no requiere el uso de gafas con posterioridad. Además, como abunda el cirujano ocular del Hospital Nuestra Señora del Rosario, “con este tratamiento también es posible eliminar defectos refractivos asociados, como la miopía o la hipermetropía, e, incluso, el astigmatismo”.

El objetivo tras la cirugía con implante de lentes multifocales es quitar la dependencia de las gafas en la vida cotidiana, es decir, tener visión en las tres distancias: la lejana, para conducir o ver la televisión; la intermedia, para ver el ordenador o comer; y la visión cercana, para leer. 

Si la cirugía de catarata se hiciera con el implante de una lente monofocal, se obtiene una buena visión lejana, pero se necesitaría seguir usando gafas para las visiones intermedia y cercana.

“La decisión del tipo de implante intraocular  está condicionada por la evaluación en conjunto de todos los datos y factores, aunque actualmente se puede implantar las lentes multifocales en la mayor parte de nuestros pacientes”, concluye el Dr. Torres Imaz.

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