Cómo leer un cuento a un niño que no oye bien

El hábito de la lectura se adquiere en la infancia y cuanto antes, mejor, para que lo vayan incorporando a su rutina diaria. No oír o tener dificultades en la audición no es motivo para no iniciar a nuestros pequeños en la lectura: leerles cuentos también les gusta, les estimula y le ayuda en su desarrollo.

Es bueno que el niño con problemas de audición empiece a familiarizarse con los libros. Por eso, recomendamos sentar al niño en tus piernas poniendo el cuento delante de los dos y hablarle cerca de sus oídos  o ponerle en su silla o en la esquina del sofá o de la cuna (bien apoyado), con el cuento entre los dos, que vea claramente la cara. De esta forma, podremos comentar los dibujos que aparecen en los cuentos con palabras sencillas, imitando los sonidos de las imágenes, usando la cara, la voz o todo el cuerpo para que sea divertido. Aunque no aguante mucho tiempo, hay que tener paciencia e ir progresando. Seguir el ritmo que marque el niño e ir poco a poco.

Poco a poco será capaz de mantener más tiempo la atención, podrá responder emitiendo sonidos que, por ejemplo, imiten a los animales, hasta que empiece a utilizar palabras.

Aunque cada niño es diferente en cuanto a gustos, os damos algunas ideas para elegir cuentos en función de la edad:

 

–     0-1 año. Cuando son bebés lo que más les gusta es coger los cuentos y  morderlos, por ello deben ser de cartón duro, de tela o de plástico; estos últimos sirven para la bañera. Las páginas deben tener  dibujos sencillos con una sola imagen realista que represente claramente un personaje, una acción o una idea (un biberón, una pelota, una muñeca…), con colores fuertes y bien definidos.

 

–     1-3 años. No hace falta que tengan argumento, mejor de un solo personaje que realice actividades de la vida cotidiana: lavarse los dientes, ir al parque, visitar a los abuelos, irse a dormir… Cuentos con texturas, sonidos.

 

–     3-4 años. Historias que cuenten cosas que el niño conoce bien, aunque las realice un animal. Con imágenes que le sean familiares. Si tienen texturas, sonidos o móviles les encantarán.

 

–     4-5 años. Pueden introducir personajes fantásticos (hadas, héroes…) o animales que realicen acciones bien definidas con las que el niño pueda identificarse, donde se vean los valores de la familia, de hacer el bien, …  o donde se expresen claramente diferencias entre alto-bajo, rápido-lento, grande pequeño…

 

–     5 años. Comienzan a interesarle los cuentos imaginativos, con aventuras divertidas. Con dos o tres personajes principales que pueden no ser personas sino animales o incluso objetos. Es el momento de introducir valores como la amistad, la generosidad, la responsabilidad, la justicia…

 

Belén Lombardero

Audióloga

Unidad de Sordera y Vértigo

Hospital Nuestra Señora del Rosario

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