Prevenir la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

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Es recomendable una dieta saludable, no fumar y utilizar protección solar ultravioleta para retrasar la enfermedad

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE), que afecta a la zona central de la retina, a la parte del ojo que permite ver los detalles pequeños, es una de las causas principales de la pérdida de visión en personas mayores de 60 años. Tras ella, como explica el Dr. Ramón Torres Imaz, jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital Nuestra Señora del Rosario, hay una clara predisposición genética, del mismo modo que existen aceleradores de la enfermedad, como el consumo de tabaco, una alimentación  alta en grasas y azúcares, el sedentarismo y factores medioambientales como el sol y la oxidación.

En este sentido, este especialista subraya que prevención es posible y que para ello es aconsejable seguir una dieta saludable rica en omega 3, luteína y zeaxantina, no fumar y aplicar una protección solar ultravioleta. “Estas medidas han demostrado retrasar la aparición y desarrollo de la enfermedad”, comenta el Dr. Torres Imaz, que será uno de los intervinientes en la próxima jornada del ciclo divulgativo Martes de Salud, programado para el próximo 26 de noviembre y dedicado a las “Patologías oftalmológicas”.

Tipos de DMAE

Hay dos tipos diferenciados de DMAE: la húmeda y la seca. La húmeda se origina cuando los vasos sanguíneos anormales detrás de la retina comienzan a crecer debajo de la mácula, formando una membrana neovascular. Esta forma de degeneración macular es la menos frecuente, pues solo la padece el 15% de los pacientes afectados por la DMAE.

La seca se produce, como explica el Dr. Torres Imaz, “cuando las células de la mácula sensibles a la luz se van deteriorando poco a poco, lo que hace que la visión central se nuble gradualmente en el ojo afectado.

Síntomas

Como detalla el responsable de Oftalmología del centro hospitalario, los síntomas de la DMAE son:

1.- Disminución de agudeza visual. Se traduce en una dificultad en la visión lejana y cercana.

2.- Pérdida de visión central. “Es lo que se conoce como escotoma central. Los pacientes lo refieren como la visión de una zona borrosa y fija en el centro de la mirada  y típicamente se asocia con una dificultad para leer”, comenta.

3.- Visión de líneas torcidas. “Es lo que se denomina metamorfopsia. Los pacientes lo describen  como visión de marcos de las puertas o ventanas torcidas”.

Diagnóstico

Es fundamental un diagnóstico precoz, por lo que el paciente debe de acudir inmediatamente a la consulta de Oftalmología si tiene algunos de los síntomas descritos. De igual modo es preciso que se someta a controles oftalmológicos periódicos preventivos a partir de los 55 años.

“El procedimiento más efectivo para su diagnóstico es la tomografía de coherencia óptica macular, ya que nos permite efectuar cortes tomográficos de la retina, para evaluar las estructuras a nivel macular. Es muy útil para hacer el diagnóstico, la evolución y la respuesta a los fármacos intravítreos”, abunda el especialista.

Tratamiento

Los nuevos tratamientos se centran en la administración intravítrea de fármacos antiangiogénicos, cada vez más potentes y seguros, que consiguen inhibir o reducir la formación de nuevos vasos sanguíneos, al bloquear el factor de crecimiento endotelial (VEFG, en sus siglas en inglés), “que está implicado en el origen de enfermedades como la DMAE o la retinopatía diabética, entre otras”, concluye el Dr. Torres Imaz.

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