Durante años, la inteligencia artificial ha sido presentada como una amenaza para la Radiología. Incluso se llegó a afirmar que los algoritmos acabarían sustituyendo al radiólogo, relegándolo a un papel secundario o directamente prescindible. La realidad, como suele ocurrir en medicina, es bastante más interesante y terca y mucho menos apocalíptica. Así lo asegura el Dr. Eliseo Vañó Galván, director médico del Servicio de Resonancia Magnética y TAC del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario en un artículo publicado en el número de enero de 2026 del periódico DSalamanca.
Afirma el especialista que la IA no está reemplazando al radiólogo, sino que “está haciendo algo mucho más útil: ayudarle a trabajar mejor. Y no solo eso, sino que la necesitamos por el enorme problema de falta de radiólogos” que existe en la actualidad.
Según explica, en el Hospital se lleva mucho tiempo integrando herramientas de IA en la práctica clínica diaria. “La que utilizamos continuamente es la que nos proporciona mayor calidad de imagen automáticamente desde los equipos de Resonancia Magnética (llamada “SmartSpeed Precise”, ahorrando tiempo) y en TAC (llamada “Precise Image”, ahorrando dosis de radiación). Ya solo estas tecnologías son totalmente disruptivas y ayudan a mejorar el confort y la seguridad del paciente. Hemos pasado de hacer resonancias de 40 minutos hace 10 años a 10 minutos hoy en día, y, además, con mayor calidad de imagen”, algo que agradecen y valoran los pacientes.
Aplicaciones de IA ya consolidadas
Añade el director médico de Radiodiagnóstico que “programas como QP Prostate (Quibim) nos permiten optimizar la detección del cáncer de próstata en resonancia; DeepVessel FFRct (Kanbai) aporta información funcional clave en el estudio de la enfermedad coronaria con TAC (ahorrando cateterismos innecesarios); Myostrain permite la detección ultra-precoz de la disfunción miocárdica, potencialmente cambiando el pronóstico de los pacientes por instaurar un tratamiento a tiempo”. Y a ello hay que sumar aplicaciones ya consolidadas en la detección de nódulos pulmonares, el análisis vascular, la cuantificación de enfisema, la planificación de procedimientos estructurales como el TAVI, la detección de lesiones en colonoscopia virtual, el análisis hepático de esteatosis y sobrecarga férrica, y el seguimiento objetivo de tumores mediante herramientas de tumor tracking.
La tecnología no sustituye al conocimiento médico
“¿Qué tienen todas ellas en común?”, se pregunta. Y responde: “que automatizan tareas concretas, repetitivas y muy dependientes del tiempo, pero no toman decisiones clínicas por sí solas. La interpretación final, la integración con la historia clínica y la responsabilidad diagnóstica siguen estando en manos del radiólogo”.
De tal modo que, concluye el Dr. Vañó, “cuanta más IA incorporamos, más necesario es el radiólogo. No menos. La tecnología no sustituye al conocimiento médico, lo amplifica. El reto no está en resistirse a la IA, sino en integrarla de forma crítica, responsable y clínica. Y en eso, la Radiología tiene una oportunidad extraordinaria de liderar el cambio, no de sufrirlo”.


