El Dr. Luis Antonio Álvarez-Sala Walther, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital General Universitario Gregorio Marañón y parte del equipo médico de esta especialidad en el Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, ha sido elegido en el Observatorio de la Sanidad, que promueve el periódico El Español, entre los 300 mejores médicos de España. Él está incluido entre los 20 facultativos más relevantes de Medicina Interna, una de las 15 especialidades médicas más importantes que recoge este informe.
Licenciado y doctor por la Universidad Autónoma de Madrid, el Dr. Álvarez-Sala Walther se formó como internista en la Fundación Jiménez Díaz. Es un referente internacional en riesgo vascular, dislipemias y medicina preventiva. Catedrático de la UCM desde 2020, ha dirigido numerosas tesis doctorales y liderado más de 20 proyectos de investigación y 90 ensayos clínicos. Miembro destacado de la SEMI y la Sociedad Española de Arterioesclerosis, su trayectoria une la excelencia asistencial con una prolífica labor académica y científica.
En esta amplia entrevista habla de lo que ha supuesto este reconocimiento, de su trayectoria médica, docente e investigadora, así como del papel de la Medicina Interna en el día a día de un centro sanitario o de las razones por las que se incorporó al Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario.
¿Cómo valora este reconocimiento que lo sitúa entre los mejores profesionales de su especialidad en España?
Como un agradecimiento por parte de muchos de mis compañeros de toda España a mi esfuerzo como internista, tanto por los muchos años de estudio como de labor asistencial y de gestión. Me ha llenado de orgullo y de satisfacción, y de una gran gratitud a las personas que anónimamente me han considerado merecedor de tal mérito. Cierto es que me he esforzado mucho por hacer mi trabajo con la mayor calidad y dedicación que he podido. Sin embargo, sería injusto no decir que son muchísimos los compañeros que se merecen este reconocimiento, incluso por encima de mí, y no sé, sinceramente, por qué se me ha distinguido a mí por encima de muchos otros.
Esta distinción puede ser una buena oportunidad para realizar un balance de décadas de dedicación a la Medicina Interna. ¿Cómo han sido estos años?
Han sido épocas duras, pero muy bonitas, con muchas horas de actividad asistencial, docente y también muchísimo tiempo de actividad investigadora, muchas veces mucho más allá del horario habitual, con largas horas de estudio y de trabajo, arrancadas al sueño y a la compañía de mi familia, sin cuyo apoyo incondicional mi progresión profesional hubiera sido imposible.
Muchas veces unas palabras de agradecimiento o una sonrisa de un paciente o de su familia me han llenado el día de satisfacción.
Yo tenía claro que la preparación de clases, comunicaciones a congresos o conferencias, y de proyectos de investigación era en horas de tarde, noches y muchos fines de semana, ya que la actividad asistencial y de docencia con alumnos y residentes me ocupaba casi por completo la mañana.
Por otra parte, haberme formado en grandes hospitales y participar en la formación de muchos alumnos, residentes y adjuntos me ha dado la oportunidad de compartir mis conocimientos de largos años, pero también de aprender con ellos y de ellos, compartiendo mi experiencia y mi aprendizaje, siempre con la idea de tener muy claro que soy uno más para todo y con la ilusión de poder ayudar hasta donde se pudiera llegar, intentando siempre ir más allá, dando ejemplo de esfuerzo y apoyo, manteniendo siempre un alto nivel de optimismo, incluso en los momentos más difíciles, que no han sido pocos en estos años.
Además, he de decir que, aun cuando ha sido siempre un camino de esfuerzo y avance, el desarrollo de mi actividad como médico en sus tres facetas: -asistencial, docente e investigador-, me ha producido siempre un enorme disfrute. «Me gusta» mucho mi trabajo, lo cual es una gran suerte. No en vano, mi padre médico y mis tres hermanos médicos crearon a mi alrededor un clima de admiración y de ilusión por la medicina desde mi infancia.
¿Cómo definiría su especialidad?
Es una especialidad que se ocupa del diagnóstico y tratamiento de todas las enfermedades que pueden afectar al adulto, siempre y cuando no necesiten ser tratadas quirúrgicamente. Los internistas son muy pluripotenciales. Son esencialmente «hospitalistas» y trabajan en centros hospitalarios o de asistencia médica y su función es atender de forma integrada los problemas de salud de los pacientes en coordinación con otros especialistas. Tienen una gran capacidad de manejo de pacientes pluripatológicos y de gran complejidad diagnóstica. Por otra parte, han sido capaces de desarrollar una formación y una actividad muy avanzada en prevención del riesgo cardiovascular, en enfermedades infecciosas, en enfermedades autoinmunes y tromboembólicas. Son la puerta de entrada de pacientes para otras especialidades, sobre todo quirúrgicas.
¿Cuál es su importancia en el día a día de un Hospital?
De forma individual o trabajando con otros servicios del hospital, los internistas atienden algunas áreas específicas como son las enfermedades infecciosas, el riesgo vascular y su prevención, la enfermedad trombo-embólica venosa o la insuficiencia cardíaca, las enfermedades autoinmunes sistémicas, etc… Colaboran en la atención de los diversos problemas médicos de enfermos ingresados, participando como interconsultores en servicios quirúrgicos o de especialidades médicas en aspectos ajenos a dichas especialidades.
¿Qué le ha supuesto incorporarse al Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario?
Un motivo de gran alegría. Hace tiempo que tenía interés en trabajar en un gran hospital de la sanidad privada, a ser posible cerca de casa, donde pudiera acudir algunas tardes, con perspectiva de ampliarlo en un futuro. Mi propósito es continuar llevando a cabo mi actividad de internista, en este hospital, donde, además de aportar mis conocimientos específicos en hiperlipemias y otros aspectos de la prevención cardiovascular (hipertensión, diabetes), pudiera aplicar todos mis conocimientos de Medicina Interna general en una consulta más personalizada, más cercana. He tenido la gran suerte de que el jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital, el Dr. D. Jaime Solís, me abrió las puertas del hospital sin reservas para unirme a su excelente equipo de internistas, donde me encuentro muy cómodo.
Es un hospital con un amplio cuadro de especialistas de una gran calidad profesional.
¿Cómo valora la sanidad privada? ¿Qué brinda al paciente?
La valoro muy positivamente. No antagoniza, sino que complementa a la sanidad pública. La sanidad privada le brinda al paciente rapidez en la atención médica (sin apenas espera para ser atendido por el médico elegido), y también le facilita y mucho, la realización de pruebas e intervenciones quirúrgicas. El paciente tiene la posibilidad de tener acceso directo al especialista con el que quiere consultar sin el concurso previo del médico de cabecera o de atención primaria, y la libertad de elegir tanto al profesional como el centro hospitalario dentro de su cuadro médico, con una mucha mayor flexibilidad horaria. Otro aspecto no desdeñable es la posibilidad de ser atendido siempre que así lo desee por el mismo médico, «su médico».
