El sueño nos repone física y mentalmente y permite que el sistema inmunológico haga su trabajo. Por eso, si ya es importante el descanso en condiciones normales, lo es mucho más cuando se transita por procesos como el del cáncer. De hecho, más del 50% de los pacientes oncológicos padecen problemas de sueño que pueden acrecentarse a lo largo de todo el proceso, desde el mismo momento en que se recibe la noticia del diagnóstico hasta los efectos secundarios que provocan los tratamientos.

“Reforzar una buena higiene del sueño y establecer hábitos saludables para descansar y dormir mejor son un gesto imprescindible para ayudar a que el cuerpo recobre energía y siga adelante”. Así se asegura en el reportaje “Sueño y descanso, que el cuerpo aprovecha para recuperarse”, que firma la periodista Aminie Filippi Asís en la revista La Vida en Rosa, que recoge declaraciones de la Dra. María Jesús Baldeón, oncóloga médica del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario.

Según la especialista, “un descanso insuficiente puede afectar al estado de ánimo, la energía y la concentración. Por eso, cuidar del sueño es una parte importante del bienestar general, especialmente durante la enfermedad”. De hecho, continúa, “el impacto emocional del diagnóstico, la preocupación y la incertidumbre que estos momentos conllevan pueden alterar significativamente el sueño”, y añade que en la mayoría de las ocasiones hay que sumar los síntomas físicos como el dolor, las náuseas o la fatiga, así como la respuesta a algunas terapias,  que alteran los ritmos normales.

Entre los consejos que facilita la Dra. Baldeón para establecer una rutina del sueño efectiva está el hecho de mantener horarios regulares tanto para las actividades diarias como para conciliar el sueño. La idea es respetarlos en la medida de lo posible y levantarse y acostarse siempre a la misma hora, también los fines de semana. De igual manera, se deben evitar las siestas largas. Es posible que los días más críticos del tratamiento el cuerpo necesite más horas de sueño y se requiera una siesta, pero se debe intentar siempre que no supere los 20 minutos, aunque esto dependerá del agotamiento del día. “Dormir en exceso de manera habitual puede indicar que el descanso nocturno no es de calidad o que el cansancio es más profundo”. La oncóloga médica afirma que pasar demasiado tiempo en la cama puede hacer que el sueño sea más fragmentado y menos reparador, por lo que “es importante mantener cierto equilibrio”.

Puedes consultar este interesantísimo artículo en su totalidad en la versión digital de La Vida en Rosa (páginas 82 a 87): https://revistalvr.es/3d-flip-book/revista-la-vida-en-rosa-otono-invierno-2026/