El reto clínico en el dolor torácico de urgencias consiste en combinar seguridad diagnóstica con eficiencia asistencial para descartar lo grave sin generar pruebas, ingresos o estancias innecesarias en pacientes de bajo riesgo. Así lo ha expuesto el Dr. Nicolás Almeida Aróstegui, especialista del Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, durante las sesiones del 38ª Congreso de la Sociedad Española de Radiología Médica (Seram).
Según se ha detectado, en los servicios de urgencias la carga del dolor torácico no cardiaco y del dolor torácico no específico es elevada. “Menos del 10–20% de los pacientes que consultan por un dolor torácico en urgencias terminan diagnosticados de síndrome coronario agudo, pero aun así el circuito asistencial debe priorizar el descarte rápido de patologías tiempo-dependientes y potencialmente mortales, como el síndrome coronario agudo, el tromboembolismo pulmonar y el síndrome aórtico agudo”, explica el Dr. Almeida.
Entre las causas identificadas destacan el dolor musculoesquelético, la etiología psiquiátrica, las causas gastrointestinales y las causas pulmonares. Esta diversidad etiológica explica la necesidad de un enfoque estructurado y multidisciplinar según el radiólogo, que apunta a la importancia de la Radiología en tres aspectos: seguridad (las técnicas de imagen permiten descartar enfermedades que requieren tratamiento inmediato), eficiencia (la angio-TC coronaria en pacientes seleccionados ha demostrado reducir la estancia hospitalaria y facilitar el alta directa desde Urgencias en comparación con estrategias convencionales) y precisión diagnóstica (la incorporación temprana de la angio-TC coronaria se asoció con una reducción de la estancia media y un aumento de las altas desde Urgencias en pacientes de bajo-intermedio riesgo).
“En este contexto, la Radiología cardiotorácica ocupa una posición estratégica dentro del triaje moderno del dolor torácico agudo, ya que permite mejorar la toma de decisiones clínicas, reducir la incertidumbre diagnóstica y optimizar los recursos disponibles”, continúa el Dr. Almeida, quien concluye: “El reto para los servicios de Radiología no es solo realizar estudios de alta calidad técnica, sino participar activamente en la selección adecuada de pacientes, la protocolización de las adquisiciones, la reducción de dosis, la interpretación estructurada y la comunicación rápida de hallazgos críticos”.
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