Los tumores de hipófisis son uno de los hallazgos intracraneales más frecuentes en la población adulta y, sin embargo, siguen generando mucha incertidumbre en quienes reciben ese diagnóstico. En el Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, desde el Servicio de  Neurocirugía, que dirige el prestigioso Dr. Rafael García de Sola, se trabajas cada día para que cada paciente comprenda su proceso, reciba una atención personalizada y tenga acceso a las técnicas más avanzadas disponibles en la actualidad.

En un artículo publicado en el periódico DSalamanca, el Dr. Igor Paredes Sansinenea, integrante del Servicio, aborda los aspectos esenciales de este tipo de tumor. Según explica, “la hipófisis es una pequeña glándula situada en la base del cráneo que regula funciones hormonales esenciales del organismo. Cuando en ella aparece un tumor —en la gran mayoría de los casos benigno y denominado adenoma hipofisario— pueden producirse dos tipos de consecuencias: las derivadas de la compresión de estructuras vecinas, como el nervio óptico, que puede provocar alteraciones visuales o cefalea, y las derivadas de una producción hormonal excesiva, que, según el tipo de adenoma, pueden manifestarse como acromegalia, enfermedad de Cushing, alteraciones menstruales o disfunción sexual, entre otras”.

Lógicamente, cada paciente presenta una combinación de síntomas diferente, por lo que resulta imprescindible llevar a cabo como primer paso una valoración individualizada.

Opciones de tratamiento

En el Hospital se dispone de un abordaje multidisciplinar que integra distintos servicios: Neurocirugía, Endocrinología, Oftalmología y Oncología Radioterápica. Ello facilita que se ofrezca a cada paciente el plan terapéutico más adecuado a su situación concreta.

“Cuando la cirugía está indicada, extirpamos el tumor mediante técnica endoscópica endonasal, un abordaje mínimamente invasivo que accede a la hipófisis a través de las fosas nasales, sin ninguna incisión externa y con una recuperación notablemente más rápida que las técnicas tradicionales. En los casos en que el tratamiento médico es la primera línea —como ocurre habitualmente en los prolactinomas—, contamos con los fármacos y protocolos más actualizados. Cuando está indicado, completamos el tratamiento con radioterapia o radiocirugía estereotáctica de precisión”, detalla el Dr. Paredes Sansinenea.

Seguimiento y acompañamiento

Por último, el neurocirujano recuerda que el proceso no termina con el tratamiento. De hecho, el seguimiento a largo plazo es una parte fundamental del proceso: “monitorizamos la función hormonal, el control tumoral mediante neuroimagen y la calidad de vida del paciente, ajustando el plan terapéutico siempre que sea necesario. Sabemos que un diagnóstico de tumor cerebral, aun siendo benigno, genera una carga emocional importante. De ahí que nuestro equipo esté comprometido con una atención cercana, rigurosa y transparente en cada etapa”.

El objetivo es claro: que cada paciente con un adenoma hipofisario reciba en nuestro centro el tratamiento más eficaz y, al mismo tiempo, se sienta acompañado y bien informado desde el primer día.