El 29 de octubre se celebra el Día Mundial del Ictus, con el que se trata de concienciar sobre una enfermedad cerebrovascular que consiste en la interrupción súbita del aporte de sangre a una parte del cerebro, bien por un estrechamiento, bien por la rotura de un vaso cerebral. Esto provoca la muerte de las neuronas afectadas y la afectación es mayor cuanto mayor es el tiempo que transcurre hasta recibir la atención adecuada.

Con este motivo, el Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario ha programado una evaluación gratuita de factores de riesgo el 29 de octubre, de 10 a 14 horas, en el vestíbulo principal (entrada por Príncipe de Vergara). El cribado incluye la medición de las constantes básicas (tensión arterial, saturación, frecuencia cardiaca), prueba de glucemia y realización de Doppler de TSA (una ecografía indolora y no invasiva que evalúa el flujo de sangre en las arterias del cuello que llevan oxígeno al cerebro).

El ictus es un proceso brusco que presenta unos signos de alarma ante los que es preciso reaccionar con agilidad. Según el Dr. Francisco Gilo, del Servicio de Neurología, cada hora que se gana en la realización de un tratamiento puede implicar que se evite una muerte, una hemiplejia, una pérdida del lenguaje, además de un hándicap para la familia del paciente y la sociedad: “Cada minuto que pasa hasta el tratamiento de un ictus se pierden 1,9 millones de neuronas y 14.000 millones de sinapsis; cada 15 minutos hasta recibir la atención adecuada, se resta un mes de vida libre de discapacidad, al tiempo que, por cada minuto ganado, se añaden 1,8 días de vida saludable”.

Cada día se registran en España más de 300 nuevos ictus (125.000 al año), constituyendo la segunda causa de muerte -la primera entre las mujeres- y la principal razón de discapacidad. Contrariamente a lo que se cree, no solo afecta a las personas mayores: la cuarta parte de los casos se da en menores de 65 años y el 15% en menores de 45.

Primer hospital privado con Código Ictus

En 2008 el Hospital se convirtió en el primer centro de la sanidad privada madrileña en poner en marcha el Código Ictus, un procedimiento de actuación sanitaria prehospitalaria basado en el reconocimiento precoz de los signos y síntomas de este accidente cerebrovascular de probable naturaleza isquémica, con la consiguiente priorización de cuidados y el traslado inmediato del paciente por parte de los servicios de emergencia al hospital que dispone de una Unidad de Ictus.