El Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario celebró este 29 de octubre el Día Mundial del Ictus organizando unas pruebas gratuitas de factores de riesgo de esta enfermedad cerebrovascular. Finalmente, más de 70 personas decidieron hacerse un cribado que incluía  la medición de las constantes básicas (tensión arterial, saturación, frecuencia cardiaca), prueba de glucemia y realización, a cargo del Dr. Francisco Gilo, del Servicio de Neurología, de un Doppler de TSA (una ecografía indolora y no invasiva que evalúa el flujo de sangre en las arterias del cuello que llevan oxígeno al cerebro).

El dispositivo organizado por el Hospital, que una vez más recibió una respuesta favorable de la ciudadanía, implicó a personal de Enfermería, así como a estudiantes de esta disciplina de las universidades CEU y Francisco de Vitoria, que realizan prácticas en el centro.

El ictus es un proceso brusco que presenta unos signos de alarma ante los que es preciso reaccionar con agilidad. Según el Dr. Gilo, cada hora que se gana en la realización de un tratamiento puede implicar que se evite una muerte, una hemiplejia, una pérdida del lenguaje, además de un hándicap para la familia del paciente y la sociedad: “Cada minuto que pasa hasta el tratamiento de un ictus se pierden 1,9 millones de neuronas y 14.000 millones de sinapsis; cada 15 minutos hasta recibir la atención adecuada, se resta un mes de vida libre de discapacidad, al tiempo que, por cada minuto ganado, se añaden 1,8 días de vida saludable”.