La llegada del verano trae, además de las ansiadas vacaciones, la proliferación de insectos, especialmente los himenópteros (avispas, abejorros, abejas, y hormigas). La reacción alérgica a la temida picadura de estos animalitos, junto con la producida por los alimentos y los medicamentos, representa actualmente una de las principales causas de anafilaxia.
Según manifiesta el Dr. Francisco Javier Polo Sánchez, alergólogo en el Hospital Universitario Nuestra Señora del Rosario, en una entrevista para Europa Press, «la alergia al veneno de himenópteros es una reacción de hipersensibilidad frente al mismo. No es una enfermedad genética de nacimiento, sino que se puede desarrollar a lo largo de la vida, tras haber sufrido la picadura de estos insectos, y haberse sensibilizado a ellos. Esto es debido a que el sistema inmunitario identifica erróneamente una sustancia inofensiva (alérgeno), como si fuera una amenaza».
Sensibilización
Al decir de este especialista, hay una primera fase de sensibilización, que se produce cuando después de sufrir una o varias picaduras, el veneno estimula la producción de defensas (anticuerpos): «Al estar sensibilizado, cuando ocurre una nueva picadura, el veneno se une a las inmunoglobulinas ‘IgE’, favoreciendo la liberación de sustancias inflamatorias –principalmente histamina, leucotrienos, prostaglandinas, citoquinas–, y dando lugar al inicio de la reacción alérgica”
Tipos de reacción
Comenta el Dr. Polo Sánchez que hay diversos tipos de reacciones:
– Reacción local: Son la mayoría de las picaduras, motivadas como respuesta a las diferentes toxinas del propio veneno (reacciones no alérgicas); se caracterizan por provocar picor, dolor, e inflamación en el lugar de la picadura; y suelen desaparecer en menos de 48 horas.
– Reacción local extensa: Si el diámetro de la picadura es superior a 10 centímetros, o si abarca más de dos articulaciones se considera como reacción local extensa (RLE).
– Reacciones sistémicas: Sólo se presentan en personas alérgicas, es decir, que anteriormente han sido picadas y han formado defensas del tipo ‘IgE’; los síntomas suelen aparecer en pocos minutos y afectan a cualquier órgano, desde prurito, urticaria generalizada, malestar general, dificultad para respirar, náuseas, vómitos, diarrea, debilidad, confusión, hipotensión, entre otros fenómenos; puede desembocar en shock anafiláctico.

Factores ambientales
Existen factores ambientales que pueden favorecer las picaduras de los himenópteros. El alergólogo señala que, en primer lugar, estaría la época del año en la que estamos, ya que en la primavera y el verano hay mayor actividad de estos insectos, al haber también una mayor abundancia de flores. Al mismo tiempo, es a finales del verano e inicios del otoño cuando las avispas son más agresivas al buscar alimentos, cada vez más escasos en esta época. «Hay distintos tipos de avispa, como la común, la germánica o la del papel (Polistes spp), entre otras. Estos tipos son frecuentes en zonas urbanas y rurales. Construyen sus nidos bajo tejados, o en balcones, por ejemplo, y también suelen anidar en el suelo, como la avispa común. Este tipo de himenóptero no desprende el aguijón y puede picar varias veces», alerta el doctor, quien añade que destaca que las picaduras de estos insectos son más frecuentes en zonas como parques, jardines y campos con abundante floración, así como en áreas cercanas a las colmenas o los nidos; también hay que evitar lugares con basuras, con restos de alimentos, en piscinas, terrazas, o en comidas al aire libre. “Hay que tener cuidado igualmente, a la hora de ir descalzo por el césped, puesto que podemos aplastarlas sin darnos cuenta o espantarlas agresivamente”.
Tratamientos
El Dr. Polo Sánchez asegura que el tratamiento a seguir, en caso de percance, dependerá de la intensidad de la reacción producida por la picadura. Si es local, se debe lavar la herida con agua y aplicar frio. «Si ha sido una abeja, se debe retirar el aguijón lo más rápido posible, sin presionar el saco, pues se puede liberar más veneno. Si la reacción es más intensa, se pueden añadir antihistamínicos y pomadas de corticoides».
Si la reacción es generalizada, continúa el experto, se puede seguir la misma pauta anterior y valorar la evolución. Ahora bien, en caso de reacción sistémica, hay que seguir los siguientes pasos:
- Hacer una historia clínica muy detallada, para orientar a los profesionales sanitarios sobre qué insecto ha podido ser.
- Realizar pruebas cutáneas y determinación de ‘IgE específica’ frente a abeja y avispa (véspula spp, polistes dominula, polistes spp).
Una vez identificado el antígeno, el tratamiento de elección es la inmunoterapia específica, que es el único que modifica la historia natural de la sensibilización alérgica: «Tiene una eficacia del 70-80 % y puede prevenir las reacciones sistémicas, en caso de una próxima picadura por el mismo himenóptero».

