Identidad católica

Nuestra identidad

El Hospital Nuestra Señora del Rosario es una de las actividades de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, Congregación religiosa que mantiene su Carisma de Caridad Universal hecha Hospitalidad” como forma de decirle al mundo que Dios está presente y es Amor sin límites. Es una institución sin ánimo de lucro, y forma parte de un proyecto de Hospitalidad y Salud de alcance universal. Nuestra atención está inspirada en la concepción cristiana de la persona, en el respeto a su libertad, dignidad y derechos, desde una propuesta de humanización de la atención sanitaria.

Nuestros Fundadores, Juan Bonal y María Rafols, nos legaron un estilo propio de vivir el amor hecho servicio, con todo cuidado y con todo detalle, reconociendo a Dios en cada persona: “Lo que hacéis a uno de estos… a mí me lo hacéis”, y haciendo de cada una de ellas el centro de nuestra asistencia y nuestra atención. Ellos vivieron desde el principio un amor sin fronteras con aquellos a los que servían.

Como nuestros Fundadores, que recibían a los enfermos con demostraciones de afecto y compasión, en nuestro hospital hacemos de la acogida una disposición habitual, fomentamos hacia los que se acercan a nuestro centro  un cuidado de calidad, delicadeza en cada gesto y detalle en la relación con las personas y permanecemos accesibles y disponibles, como lo hizo el mismo Jesús de Nazaret.

Nos mueve una cultura de la Hospitalidad que nos anima a estar atentos a la acogida primera, a ser delicados en el trato con las personas, a ser cuidadosos en el detalle que hace más fácil el momento de fragilidad que supone una enfermedad.

 

Valores cristianos

Nos reafirmamos a cada instante en los valores cristianos que inspiran a la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana: honestidad, humanización, profesionalidad, acogida, trabajo en equipo, sentido de trascendencia y compromiso social.

Honestidad. Entendida como respeto a la verdad y coherencia con los principios y el estilo de la Congregación.

Humanización. Referida a la centralidad de la persona en todas sus dimensiones.

Profesionalidad. Excelencia en el ejercicio profesional a través de un proceso de mejora continua.

Acogida. Si nuestros fundadores recibían a los enfermos con afectos y demostraciones de atención y compasión, así nosotros hacemos de la acogida una disposición habitual, fomentamos un cuidado hacia el paciente basado en la calidad en la acogida, la delicadeza en el amor y el detalle en la relación con la persona.

Trabajo en equipo. Relación entre un grupo de personas que, de un modo coordinado, se entregan a la consecución de unos objetivos comunes.

Sentido de trascendencia. En el cuidado y el trato de los enfermos nos ilumina el sentido de trascendencia, la necesidad de atender con el mayor cuidado, con todo amor. Valoramos y cuidamos, además de la salud del enfermo, su dimensión espiritual.

Compromiso social. El desarrollo social busca mejorar la calidad de la vida humana en cuanto humana. Promovemos el cuidado en la construcción colectiva de lo social, la convivencia con la diferencia, la amabilidad en las relaciones sociales y la compasión con todos aquellos que sufren.

 

De Jesús aprendimos el sentido de la responsabilidad, de implicación (sin protagonismo) por mejorar la vida de los demás, de generosidad en la entrega y de sensibilidad para con los que sufren.